Primera Parte
Y cuando creo que me acerco a la realidad, vuelvo a encontrarme con algo cada vez más aberrante, más perverso, desagradable... hasta repulsivo. No hay en el mundo peor aversión que la que estoy sintiendo ahora. Pues bien amigos, se me ha caído el vendaje que cubría mis ojos y he llegado a una simple conclusión: no se trata de matar por matar, se trata de matar para satisfacer los deseos más profundos de esa mente dañada por los años, seca por las humillaciones, lastimada por los gritos y las infamias. No se trata de matar por matar, se trata de matar por un delicioso placer.