martes, 24 de abril de 2012

Su Mundo

Lamentarse por el pasado ya no tenia sentido. El disfraz que usaba ya no le servia. Ya no encajaba en la historia, se enamoro y ahora está aquí... amando con locura, sin restricción. Siendo la persona más feliz del mundo, sí... fue así como descubrió el enorme poder que tenía adentro, simplemente con enamorarse vio un mundo nuevo. Mundo que le pertenece y será suyo por siempre.

lunes, 23 de abril de 2012

Cobardía, azar... Adiós.

Ella sentada en el marco de la ventana, él mirándola como si tratara decirle algo, algo que no podía describir con simples palabras, ella se levantó... fue hacia la puerta y con un beso frío se despidió. Él sintió la necesidad de atraparla entre sus brazos, de besarla y no dejarla ir, pero fue un cobarde, estaba lleno de miedos y de resentimientos que no le permitían amarla como era debido.

De nuevo estaba solo, ella se había ido y él había quedado con las ganas infinitas de retenerla en aquella habitación para decirle todo lo que no le había dicho en años. ¿Ya que más daba? su frustración y desespero eran únicos. Se sentía sumergido en su propia miseria. Se había ahogado en su propio veneno.

Ahora sin más, muerto en vida, vio como su alma iba agrietándose, como se caía al suelo cuando aun la tenía a ella en su cabeza, rondando como fantasma.  Si, esa fue la despedida de un cobarde. La despedida que él más que nadie merecía por no saber la diferencia entre aquí y allá. Por no encontrar a tiempo las palabras que necesitaba para permanecer junto al amor.


domingo, 1 de abril de 2012

A la brisa, al viento, a la mar.

La brisa hacía nudos en su pelo, sus rizos se agolpaban en sus mejillas, sus ojos brillaban al compás de la luna en el cielo, sus manos temblaban... apenas si era natural la manera como sus pies daban cada paso, la brisa parecía derrumbarlo en medio de sus penas, sintió miedo al ver que se estaba desvaneciendo y en un insólito golpe de cordura, recordó cuanto había amado a aquella mujer que ya no estaba.

Su cara se transformó y las lagrimas fueron bajando por su rostro casi inmóvil. Solo sentía un calor extraño en el pecho, era la muerte que lo abrigaba en medio de la noche. Su vida pasó por su mente, más el no se movió un sólo centímetro, no podía. Sus parpados por fin se cerraron y en el instante aquel que cayó su cabeza en el suelo una estrella dejó de brillar.

Nublado el cielo terminó y con la lluvia ligera que caía sobre el cuerpo despojado de alma y corazón termino una historia llena de dolor y pasión, la misma que se cuenta cada vez que un amor termina sin razón.