lunes, 20 de agosto de 2012

Desde aquí, para ustedes...

Es la historia de una puta, si, así es... de una puta.
Ella, en medio de sus delirios de grandeza, murió asfixiada dentro de un feo y abandonado auto sin ruedas, un 19 de septiembre de 2010... ahora, no sientan mayor culpa por lo que pasó, igual no pueden hacer nada, hace más de 1 año que ella ya no está entre los vivos. No me importa, sin embargo les contaré cómo murió...

Eran como las 10 de la mañana, yo paseaba por la carretera con mis amigos, la vi, me pareció la mujer más bella del mundo ¡mis ojos no podían creerlo! estaba a menos de 10 metros y parecía que me miraba. Casi podría afirmar que era una estatua, sin embargo cuando oyó el sonido del claxon de los autos se movió hacia las otras mujeres que la acompañaban. Tomé aire y en un arrebato de locura me le acerqué alejándome poco a poco de mis compañeros de camino. Le dije que me llamaba Brotè, que quería tomar algo con ella y que si era de su agrado podríamos vernos a las 8 en el café de la estación 115 con Manhattan... ella sin titubear aceptó mi propuesta y esa noche a las 7:50 estaba allí, oliendo a Paco Rabanne... já! es irónico, esa loción fue un regalo de la novicia enamorada que también maté hace unos años, pero no nos desviemos del tema... ahora lo importante es contarles las razones por las cuales estoy aquí. 

Ella llegó como 10 minutos después, se disculpó con una retórica sonrisita, (que a mi parecer pudo haber matado a cualquier transeúnte despistado que la observase desde la acera de enfrente) luego se sentó a mi lado empezó una charla amena sobre el último libro de Borges. Todo iba bien, hasta que ella se levantó de su silla y de un momento a otro me besó... en ese momento y en mi pura inocencia no había caído en cuenta de que ella era una mujer fácil así que ¡Quedé en shock! ¡Por Dios! yo solo quería hablar con ella, nada más. Me sentí decepcionado y en ese momento tomé mi decisión.

La llevaría hasta el parque de la avenida Concordia y allí podría darle de mi muy especial Jack Daniels Hard Cola. En realidad no era whiskey con cola solamente, mi vaso también contenía Tetrodotoxina y en menos de 6 horas estaría muerta. La llevé hasta el parque pero la desgraciada no recibió de mi vaso... me enfurecí y fingí estar muy indignado por tal desplante. Entonces, tuve que cambiar mis planes.

Empezamos a caminar por la orilla del lago, ella se me insinuaba y yo, haciéndome el "interesante" la ignoraba de vez en cuando. Por fin llegamos al puente de piedra que unía ambas orillas del lago, desde allí vi el auto que después serviría como cómplice para mi estocada final.  Así que la llevé hacia allá y le dije que quería estar con ella dentro del auto, ella accedió y entramos en el desbaratado cacharro. 

Mientras ella se quitaba su apretada blusa yo buscaba entre mis bolsillos la cuerda que siempre llevaba conmigo, cuando la encontré la saqué y ella con la mirada llena de perversión — me dijo que si quería amarrarla de alguna de sus extremidades para que la experiencia fuera más excitante, a lo que yo le respondí que no y acto seguido me abalancé sobre ella, tomándola por la garganta, intentando que se quedara quieta pues no podía hacer que la cuerda que tenía en mis manos pudiera pasar al rededor de su ya morada garganta. Al final creo que se resignó y entendió su pobre destino. Así que apreté con todas mis fuerzas y ella se desmayó —o eso me hizo creer por unos segundos— después en medio de mi agitada respiración le di la espalda para regocijarme por mi hazaña y en el momento que menos lo esperaba ella sacó de entre su falda un pequeño puñal que enterró en mi espalda. 

Loco de ira me voltee y como ella aun tenía la cuerda al rededor de su cuello terminé estrangulándola como al principio... se desvaneció por fin y cayó entre las sombras. Yo salí del auto triunfante, con la firme satisfacción del deber cumplido y ahora, estamos aquí en medio de la prisión que labramos con nuestros actos y les soy sincero... El infierno no es tan caliente ;) 

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