lunes, 30 de mayo de 2011

Putas Locas.

No tenían en cuenta la hora, reían, cantaban, gritaban de felicidad. El humo las traía medio brutas y los peldaños a su vez eran gigantes montañas que ellas tenían que escalar. De repente y como en una pasajera alucinación, el mundo les quedó al revés.
Sonó el chillido de una puerta, allí se encontraban ellas, todas agrupadas en el marco de una puerta que estaba de cabeza, miraron a su al rededor y al no encontrar nada, se echaron a reír de nuevo.
Un segundo después, las luces no estaban, la habitación había quedado sumergida en medio de la oscuridad, oscuridad que las hizo retroceder.
Cuando se disponían a entrar en la estancia siguiente a la puerta grande de madera oyeron una voz que les puso cada vello del cuerpo erecto, se les pasó el mareo, las risas se disiparon y el aire que había en sus pulmones ya no estaba. Se ahogaron en un tremendo grito que las dejó casi muertas.
Una a una... fueron cayendo como sacos de carne molida -que a decir verdad, eso eran ahora-.

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