domingo, 29 de mayo de 2011

Pasaran más de mil años

De paso te fui extrañando, tomando pasos que no eran míos, viendo cosas que no existían, bebiendo de vasos rotos y soñando en almohadas vacías. 

Le pedí infinitas veces a la luna que no me abandonara, que no me abandonara para no sentir el frío que traían las mañanas... Tu ausencia duele.

Ya sin nada qué hacer te pienso con alegría pero con la voz quebrada, intentando ver un horizonte en el que aparezcas tú de la nada dándome la mano para saber llegar al "infinito y más allá".

Fueron tantas las veces que maldije mi suerte por alejarte de nuestro lado que ya perdí la cuenta, pero el tiempo -sin curarlo todo- me ha dado respuestas que poco a poco han hecho que le dé las gracias a la vida; gracias por enseñarme a valorar, gracias por darme la oportunidad de querer, gracias por hacerme mirar más allá, gracias por demostrarme que yo sola puedo respirar y que aún cuando todo el mundo esté en mí contra, puedo hacer cosas que nunca nadie imaginó; por mi felicidad y mi paz. Sin embargo, intento salir de los agujeros en los que caí por culpa de las mañanas que no vi venir y de los cielos grises que nunca desaparecieron. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario