La brisa hacía nudos en su pelo, sus rizos se agolpaban en sus mejillas, sus ojos brillaban al compás de la luna en el cielo, sus manos temblaban... apenas si era natural la manera como sus pies daban cada paso, la brisa parecía derrumbarlo en medio de sus penas, sintió miedo al ver que se estaba desvaneciendo y en un insólito golpe de cordura, recordó cuanto había amado a aquella mujer que ya no estaba.
Su cara se transformó y las lagrimas fueron bajando por su rostro casi inmóvil. Solo sentía un calor extraño en el pecho, era la muerte que lo abrigaba en medio de la noche. Su vida pasó por su mente, más el no se movió un sólo centímetro, no podía. Sus parpados por fin se cerraron y en el instante aquel que cayó su cabeza en el suelo una estrella dejó de brillar.
Nublado el cielo terminó y con la lluvia ligera que caía sobre el cuerpo despojado de alma y corazón termino una historia llena de dolor y pasión, la misma que se cuenta cada vez que un amor termina sin razón.
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