martes, 15 de mayo de 2012

Siniestra

Cuando todo se olvida, sus ojos por fin cerrados están. El día se vuelve oscuro y un ruido insoportable aparece en medio de la calle. Suena un tango de Gardel y las lagrimas bajan por sus mejillas, cuando al fin llegan al final de su rostro... caen destruyendo todo a su paso. El consuelo de saber que no se iría ya era nulo. Un adiós era inminente.

Florecieron palabras de aliento, más la noche ya caía y no había marcha atrás. Las estrellas se posaron sobre su cabeza y los sueños desaparecieron como por arte de magia. Las alas de un nuevo ángel aletearon frente a su rostro. Llegaron caras y recuerdos extraños. Soledad que no tiene final. Su figura vacía en el piso estaba. A carne viva se muestra un alma en agonía. El amor y la vida se fueron con ella. Siniestra muerte que no espera.

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