Y como siempre tan inflexible, tan cortante, tan conservador, a veces me atrevería a decir que cerrado a cualquier cosa que yo pudiese decir a mi favor. Como siempre tan ofensivo, detestable y horrible es mi reflejo, el mismo reflejo que tiene más experiencia que yo y que se funde con lo frío del aire. Más sin embargo, yo no pido que sea diferente, pues no sería justo con las palabras hermosas que en alguna ocasión llegué a percibir en una tibia noche de Marzo.
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