jueves, 14 de febrero de 2013

Relato de un asesino. Parte III

Con la tinta roja que se había derramado sobre la mesa alcancé a escribir en las paredes lo que sucedería después, pero lo que ocurrió ayer no me dejó terminar con las mejillas secas e intactas, pues la desnudez de su ternura me había cautivado desde antes de aquel trágico accidente. Luego, escuché cómo chillaba la tetera repleta de agua hirviente, los pasos de alguien que de curiosidad se moría y la lenta respiración de un vivo que pronto ya no lo sería.

Tocaron mi puerta con desenfreno unos minutos más tarde, se escucharon gritos detrás de la puerta... escuché también mi nombre, pero era tan irreal, tan ficticio y mágico que casi ni me fijé en lo que ocurría metros más allá. A veces pienso que son los Indeseables que aparecen de nuevo en mi mente reprochándome todo lo que me hace sentir placer.

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